Poco a poco, nos fuimos dirigiendo cada vez más hacia al norte por los pueblos de la costa. Teníamos algunas paradas obligatorias por recomendaciones de familiares y amigos; y una de ellas era Baiona donde vimos un montón de cosas interesantes:
Primero nos dirigimos a la Fortaleza de Monterreal que e encuentra situada al final del paseo marítimo, en la península de Monte Boi. Su interior es enorme, así que se puede estar tranquilamente un par de horas caminando por sus murallas para recorrerlo todo con calma. Las vistas que se obtienen de la costa desde sus torres y murallas son preciosas, solo por eso ya merece la pena entrar.
Además, dentro de ella, frente al Parador de turismo, se encuentra esta pequeña ermita, que suele estar cerrada al culto, pues se utiliza principalmente para la celebración de bodas y luego hacen el convite en el parador. Es un ermita pequeña, de piedra; la entrada se realiza por una escalera que hay en uno de los laterales; en el frente tiene un pórtico abierto, y está rodeada de jardines. Un entorno muy romántico para el evento... Desde el interior se puede salir al paseo que transcurre por el Monte Boi, para ver el exterior de la fortaleza.






