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sábado, 9 de junio de 2018

Muerte imprevista de una abuela

El año 2017 fue uno de los más trágicos para mi familia porque perdimos a dos miembros de la familia muy queridos: la segunda mujer de mi abuelo (mi tercera abuela) y su primera mujer (es de la que os hablo hoy). Aunque ambas no se podían ver, sí fue algo impactante para todos; ya sea por una o la otra o ambas.

Otras veces, hemos tenido un aviso de que algo ocurría y que se podía prever el fallecimiento de un familiar (cáncer, caídas,...) pero en este caso no había ningún signo de que eso pudiera pasar.

Unos días antes del acontecimiento, mi abuela se empezó a encontrar mal; pero eran unas simples nauseas y descomposición. En un principio, se achacó a que algo le había sentado mal, pero viendo que no se le pasaba, se la llevó al médico para ver si era algo más grave. Pero allí, se nos dijo que no era nada, simplemente un mal estar que se la pasaría.

Pasaban las horas y los días, y mi abuela no mejoraba. Ya una noche, mi tía, desesperada porque mi abuela no pegaba ojo, llamó al 112 (mi tía no conduce, no quiso molestar a nadie de la familia, a mi abuela ya le costaba bajar las escaleras de su casa y no había ascensor) para que la recogieran y se la llevasen al hospital; pero le denegaron la ambulancia (no es la primera vez que ocurre esto) y a duras penas, mi tía la bajó por las escaleras como pudo y la metió en un taxi.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Muerte anunciada de una abuela

No quería despedir el año, sin hacer un pequeño homenaje a una de mis abuelas que murieron al comienzo del mismo.

Como en todas las familias, hay rarezas. Cuando yo era chiquitita, no estaba bien visto las separaciones y los divorcios, pero ya entonces existía en mi familia: mis abuelos paternos se separaron por motivos personales que no voy a contar aquí y mi abuelo se juntó con otra mujer con la que formó otra familia. Mis padres aceptaron su decisión; siempre que podíamos nos reuníamos con ellos (nos separaban unos 400 kilómetros, solo podíamos verlos en vacaciones) y cuando nacimos mi hermano y yo, nos educaron que la mujer de mi abuelo era una abuela más y sus hijos nuestros tíos sin distinguir si llevaban parte o no de nuestra sangre.

Desde pequeña, siempre he dicho que tenía tres abuelas y muchos niños y profesores no lo entendían porque lo normal es tener dos. Pero a mí no me importaba. Cuando me pedían dibujar a mi familia y siempre lo hacía con mis tres abuelitas; incluso los profesores llamaron a mis padres para que explicaran la situación.

Siempre por parte de esa familia, hemos recibido mucho amor y a mi hermano y a mí nos han tratado super bien incluso "malcriándonos" como hacen todas las abuelas del mundo con sus nietos. Nos llevaban al parque, a la piscina, nos hacían regalitos,... nos concedían todos los caprichos que queríamos y sobretodo nos daban mucho cariño.

domingo, 17 de enero de 2016

Muerte de un abuelo

Desafortunadamente, hace unos meses tuve que enfrentarme a la muerte de un familiar muy cercano, mi abuelo paterno.

No sé por qué pero mi mente no estaba preparada para ello. Los abuelos de mis amigos morían y yo me decía "esto no va a pasar con el mío y más con el gran corazón que tiene". Pero, ocurrió... 

Lo peor de todo es que no fue una muerte inesperada, sino más bien estaba anunciada de meses atrás por un cáncer que se le extendió por todo el cuerpo. Digo que esto es peor que algo inesperado puesto que son días de agonía tanto para la persona que lo vive de primera mano como para los más allegados puesto que se va bien cómo afecta esta enfermedad al cuerpo y cómo se va debilitando la persona que la tiene.

Es muy triste ir viendo esta situación, pero algunos como la pareja a los hijos lo tienen que vivir para intentar ayudarle a llevarlo lo mejor posible aunque siempre hay alguno que se escaquea de esta tarea... Lo mejor para estos casos es que la persona que tenga el cáncer no se vea sola y que intente llevarlo lo mejor posible aunque esté desahuciado; pero sé que es muy fácil de decir y difícil de hacer.