No hace mucho, un familiar me dijo que le habían regalado en una agencia un ereader pero que no lo quería porque no es muy aficionado a la lectura. Yo sí lo soy, pero yo ya tenía mi
Kindle de Amazon aunque curiosamente justo en esa época se estropeó y aunque lo primero que se me pasó por la cabeza fue quedarme el ereader de mi familiar, luego lo pensé mejor y llamé a Amazon para ver si lo cubría la garantía y así fue; por lo que me lo cambiaron por uno y encima más moderno porque mi modelo ya no existía. Así que descarté la idea de quedármelo.
Por eso, estuve dándole vueltas y vueltas a ver qué se podía hacer con el ereader que no se usaba. Viendo que un amigo vende todo lo que no necesita y que no usa por
segundamano, pues no lo dudé y se lo propuse a mi familiar; y aceptó porque de esta forma sacaba un poco de dinero.
Un día que quedé con mi amigo (el que vendía las cosas) para que me enseñara cómo iba la web y cómo hacía él para vender sus objetos. Además, me ayudó a crear mi anuncio. Me dijo que él siempre hacía el intercambio cara a cara así se ahorraba gastos de envío, que era mejor hacerlo en una ciudad grande porque así se tiene más posibilidades, que buscase el precio del cacharro por internet para tener una referencia de lo que podía costar, que no elevase mucho el precio porque sino no se vendería,... Así que seguí sus consejos también teniendo en cuenta que el familiar era el que dictaba un poco el valor el económico.