El puente de Triana es el primer puente de la historia que atraviesa el Guadalquivir a su paso por la ciudad. La necesidad de construir un enlace fijo, que uniera Sevilla y Triana, ya se había planteado en el siglo XVII pero el proyecto no fue aprobado hasta 1844.
Aunque el puente concluyó en 1852 con el nombre de puente Isabel II, siempre se ganó la denominación popular de puente de Triana. Es una construcción de hierro y estribos de piedra, realizado sin madera, según el modelo del ya desaparecido Carroussel de París. Los constructores fueron Fernando Bernardet y Gustavo Steinacher, que terminaron el proyecto con tres arcos de luz de 43,3 km y un arco marinero de sillería. Los arcos del punte fueron construidos en Sevilla por la Fundación de San Antonio, propiedad del catalán Narciso Banoplata, uno de los dos pronombres de la Feria de Abril. El puente se construyó en el lugar donde se situaba el puente de Tablas, también llamado de las Barcas, y que fue el único punto en el que existió siempre una comunicación regular entre ambas riberas. Justo en la entrada del puente, en la calle Arjona, se encuentra la estructura metálica del antiguo mercado del Barranco.




